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Turquía se atribuye el éxito de la reconciliación entre Fatah y Hamás | El Mundo | Ilya U. Topper

El apretón de manos unirá Cisjordania y Gaza y tendrá lugar en El Cairo, pero quien está detrás en realidad es Turquía. Así lo asegura el diario turco Zaman, cercano al partido en el poder, que cita fuentes "gubernamentales".

Adelantan que no quieren rebajar el mérito de Egipto -mediador oficial entre las dos facciones palestinas- pero que "Turquía jugó un rol crucial en las negociaciones". De hecho, el miércoles por la noche, el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, tuvo una conversación teléfonica con Hillary Clinton, en la que le instó a "dar todo su apoyo" a la reconciliación, según declaró a Zaman.

Acorde a este diario, el proceso se inició el 31 de marzo pasado, cuando Davutoglu llamó a al presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen y le recomendó que hablara con sus contrincantes de Hamás. El 6 de abril, Davutoglu aprovechó su viaje a Siria y su cita con el presidente Bashar Asad para programar una reunión con Khaled Meshal, el líder de Hamás que vive exiliado en Damasco. Según el diario Hürriyet, Meshal exigió que Abas cediera el puesto de presidente de la Autoridad Palestina a un representante de Hamás, ganadora de las elecciones de 2006.

El 10 de abril, Davutoglu visitó El Cairo, donde se reunió con el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa. También en esta ocasión, "el tema estaba en su agenda", aseguran los diplomáticos turcos a Zaman. Hürriyet añade que además estaba previsto una reunión entre Hamás y Fatah en Estambul, que ahora ha sido anulada.

"Turquía lleva bastante tiempo esforzándose para acercar a las facciones palestinas", asegura Mensur Akgün, director del centro de análisis turco GPOT, aunque añade que "sólo los palestinos podrán decir cuánto ha pesado la influencia turca en el acuerdo". En todo caso, el éxito refuerza aún más la imagen de Turquía en la 'calle árabe', cuando ya el año pasado suscitaba simpatías entre el 80%. Por eso mismo "no es una operación de imagen de Ankara, que no le hace ninguna falta", añade Akgün. "Pero toda la región ganará con este paso hacia la paz".

Israel tiene una visión muy distinta, pero el protagonismo turco en un acuerdo que Tel Aviv considera negativo ya poco influye en las relaciones bilaterales, muy deterioradas tras el incidente de la Flotilla el año pasado, aunque lo que primero alejó a los dos aliados en 2008 fue justo el fracaso de las negociaciones de paz entre Siria e Israel en las que Turquía actuaba como mediador. Ahora, Ankara ha retomado su rol de intermediario y aunque el objetivo es mucho más modesto, subraya la vuelta de la antigua potencia otomana al teatro del Mediterráneo Oriental.

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